El amor arruina el sexo, no te dejes arruinar el sexo con amor

7 brevísimos relatos eróticos

relatos, sexo, amor, erotismo, las pornógrafas

Por @Contreras_nadia

1. Amigas

Lucía se quita la ropa y se queda desnuda frente a Mónica que también deja caer su blusa, el sostén, y las diminutas bragas. Sonríen. Lucía hunde sus dedos entre las piernas de Mónica; Mónica sus pequeñas manos. Se acercan, se acarician por todas partes. Otra vez los dedos de Lucía se hunden en el sexo de Mónica y las pequeñísimas manos de Mónica en el sexo de Lucía. Cuando todo acaba, se separan. Lucía admira las piernas largas de Mónica; Mónica, el abundante vello púbico de Lucía.

 

 

2. Comentario de Milena 

La vagina es una segunda boca. Me arrojaría a ella como André en Delta Venus se arroja a la boca de Linda y su expresión perversa y dolorida. Me arrojaría y la besaría hasta que la vagina-boca ardiera y yo tuviera la lengua extenuada y los labios hinchados.

Luego tomaría aquel cuerpo por entero, poniéndome a horcajadas, oprimiendo sus senos con mis caderas.

3. Complicidad 

Cubrí las paredes con carteles de mujeres desnudas. Mujeres en todas posiciones: de frente, de lado, a cuatro patas, con las piernas y los brazos atados. Coloqué también mis fotografías de mujer sugerente, excitante, caleidoscópica en la cama, la mesa de la cocina, el sofá. Hay entre nosotras (evoco una frase de Marguerite Yourcenar), algo mejor que el amor: una complicidad.

4. Cita

Sobre un texto de Anaïs Nin

Ella deja que sus manos hallen en su cuerpo toda clase de pliegues. Una vez satisfecho, el hombre se coloca boca abajo sobre la cama, extiende los brazos y las piernas. Cierra los ojos y cuando el embrujo de las caricias sobrepasa el éxtasis gira la cabeza e intercambia con la mujer dos o tres frases. Cuando la sangre vuelve a su cauce, las manos de la mujer se vuelven más ligeras y sedosas. Él, entonces, se vuelve hacia ella frenéticamente apasionado. Besos, lengüetazos. Ella es un lienzo atravesado.

5. Formas del sexo I 

Bajo la regadera o sobre la mesa, el sillón, la cama, delante de los espejos, a medio vestir o desnuda, él la toma por detrás y suavemente le abre las piernas.

6. La política 

Cinco días de encuentros. Olvidaron los hijos de él, el trabajo, la sala de conferencias, su carrera política. Ella llegó a la ciudad porque tenía ganas de luchar, tenía carácter, voz para hablar a favor de los desprotegidos. A él, el puesto le cayó del cielo: el papá, el abuelo, el bisabuelo. Su mayor esfuerzo fue, ante las sospechas de la ex como la llama desde hace un par de años, conquistar a la mujer, ahora se levanta y bajo la bata casi traslúcida, se dibujan sus piernas tersas. ¿Hacen cuánto duermen juntos? La iniciativa los llevó a la cámara de representantes y meses después, a encender el televisor y buscar un canal pornográfico. Cuando él abrió la puerta, se atropellaron en besos, abrazos y luego la embestida, una y otra vez. El tiempo, sin embargo, por alguna razón no se detiene. Se bañan, se visten, uno sale primero y minutos después el otro. Ella había viajado del pueblo a la ciudad. Ignoraba, entonces, que las insinuaciones, las citas, el amor sin recelos (la ex le importa un comino) definitivamente valen más que cualquier ley por unanimidad aprobada.

7. Aprendizajes

Luego de cerrar el libro, inspirado por la historia de O, se dirige a la cama y con un movimiento hábil, coloca a la mujer boca abajo y mete su miembro en el orificio de la cola. Ella se resiste. El hombre, enfurecido, la viste, la sube atada al taxi y la deja de pie en medio de una habitación extraña. Aquí aprenderás a obedecer, sentenció. Y sí, efectivamente, la mujer aprendió a obedecer. Ella lo esperaba desnuda, con los muslos abiertos, senos distendidos y la cabeza echada para atrás. O arrodillada. No obstante, un día de tantos, el hombre se cansó. Enfurecido la viste, la sube atada al taxi y la deja en el centro de la habitación extraña. Volverá cuando aprenda a resistirse.

No comments yet... Be the first to leave a reply!

Leave a Comment

 

— required *

— required *