El amor arruina el sexo, no te dejes arruinar el sexo con amor

El ph de la calle Gorriti

Por: Sebastian  Tartaglia

 

La historia que nos contaba no parecía peligrar, aproximándose a un final feliz, de nuestra parte cero interrupciones, queríamos escuchar los detalles. Desde que Juan Cabanas se mudo al Ph. de la calle Gorriti comparte el pasillo y un pequeño patio con tres mujeres – la madre y sus dos hijas – cada una un calco de la otra. De esos espacios en común en especial el pasillo era un lugar en el que él se encontraba con las hermanas. Cabanas…, las saludaba y ellas estorbándole el paso se quedaban mirándolo y le sonreían a coro usando como mordazas esas largas trenzas azabache.

– ¿Estaban buenas? – preguntamos en un grito.

– Si – asintió – ¡muy buenas las pendejas! – mastico cada una de las silabas mientras lo decía.

Al parecer ellas no preferían el incesto; pero desde hace un mes que me visitan turnándose para tener sexo por las noches. Están llenas de fuego son dos volcanes, unos culos macizos, y como se mueven.

– ¡Que Bueno, ufff…! ¡Que suerte Juan! –

El parecido en ellas es increíble de momentos no se si es la menor, o la otra, o la madre. Entonces decidí marcarles en la ingle un número con un marcador.

– ¡Estas loco! –.

Escuchen: El lunes vino la dos, martes la uno, después un tres, el dos, ayer escribí un cinco, dos, tres, cinco, uno. O me aprendieron la letra o ahí viven muchas mujeres. Yo como que volví a nacer. Imagínense.

 

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