El amor arruina el sexo, no te dejes arruinar el sexo con amor

Soberanía de lo sexual

Somos reinas soberanas de nuestra propia sexualidad, hemos conseguido a lo largo de la historia conquistas y batallas, derribar mitos y prejuicios. Nos convertimos en seres independientes, con voz propia, pero al parecer el conquistar terreno y derechos nos hace boicotearnos como especie por otro lado, ese lado que nos convierte en objetos, objetos de deseo, de colección, de obras de arte en repisas de verdulería.

El posmodernismo le dio paso a una hipermodernidad avasallante, intrépida e incestuosamente en decadencia. Una hipermodernidad con códigos propios que derriba los derechos conquistados. Hablando mal y pronto, convirtiéndonos en prostitutas de escote, de faldas cortas, de tacones ligeros, de porno callejero en kioskos de revista.

La moral no entra en juego, entra en displacer de lo antiestético, de la bajeza en las formas. Modelos de plástico. sociedades corrompidas por la silicona espiritual, y en ese trance de bocas plásticas y glúteos gelatinosos que bailan al compás de una asquerosa melodía está el resto que se va sumando al desamparo de quedar fuera del grupo de afinidad. Fuera del círculo que antes les pertenencía.

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