El amor arruina el sexo, no te dejes arruinar el sexo con amor

Libro recomendado del mes

Este mes te recomendamos el libro de Eve Berlín llamado “El límite del placer”. Nos topamos en la librería con él, como siempre indagando  en la sección de libros eróticos. Esta novela toca un tema muy en boga por estos días. ¿Hasta dónde estarías dispuesta a llegar para conocer los límites de tu placer?

Para la autora de novela erótica Dylan Ivory, el control lo es todo, ella lleva una vida organizada y segura, estable, sin riesgos. Hasta que se topa con Alec, un hombre que es todo lo contrario a ella… pero que es todo lo que realmente querría ser.

Alec Walker es un escritor de thrillers psicológicos y un hombre que vive al límite. Las motos, el snowboard, nadar entre tiburones, nada es demasiado arriesgado ni demasiado peligroso para él. Y ese riesgo también se extiende a sus gustos en el dormitorio. Alec encuentra el placer en la dominación y es en su club de BDSM donde da rienda suelta a sus deseos.

Como labor de investigación y documentación para su próxima novela, Dylan mantiene un encuentro con Alec y éste la invita a probar los placeres que se ocultan tras ese delicioso fruto prohibido que es el mundo del BDSM. Alec quiere demostrarle que no hay placer más sublime que la sumisión y, con esa idea en mente, la tienta a probar el placer infinito. Pero, ¿sabrá él mantenerse firme ante la primera mujer que es capaz de doblegarlo? ¿Será Dylan capaz de conquistar su corazón?

Dylan es una escritora de novela erótica, está buscando información sobre el BDSM y juegos de dominación y buscando por internet contacta con una sumisa que a su vez le da el contacto de un dominante que le puede explicar mejor en qué consisten exactamente este tipo de prácticas sexuales. Así es como Dylan conoce a Alec, un escritor de trhillers psicológicos y de suspense. Alec es un tipo que le gusta la acción y los deportes extremos, que es dominante y un experto en el BDSM. Es una persona abierta y desinhibida, habla sin tapujos de sus gustos sexuales y no tiene problemas en charlar con Dylan y contestarle a sus preguntas. Sin embargo en cuanto la ve, algo se despierta en su interior, ve en ella a una sumisa, y la convence para que pruebe hasta dónde están sus límites para encontrar el placer a través de la dominación, qué mejor investigación que vivirlo en primera persona. De este modo es como comienza una relación puramente sexual entre Dylan y Alec. Alec la va introduciendo en el juego de la dominación, los azotes, látigos, varas… y cómo ese dolor se transforma en placer y súmun absoluto del clímax (bueno, eso es lo que nos hace creer la autora, aunque yo no tengo muy claro cómo puedes tener un orgasmo mientras te dan de latigazos en la espalda… ) Poco a poco esa relación sexual se va convirtiendo en algo más, hay sentimientos por parte de los dos pero ninguno se atreve a confesarse lo que sienten…

Bueno, desde que leí el argumento de este libro hace unas semanas que tenía ganas de leerlo. Desde las cincuenta sombras parece ser que se ha puesto de moda todo este mundo de la dominación sexual y demás, y me resulta gracioso ver como cada autora lo describe e interpreta. En este caso no es demasiado fuerte, por supuesto el libro está plagado de encuentros sexuales de lo más variopintos, con azotes, cuerdas y látigos incluidos, sin embargo no me han resultado extremos, ni vulgares, y sí creíbles.

Como desarrollo de la historia, los protagonistas absolutos de todas las escenas del libro son Dylan y Alec, no se puede decir que existan personajes secundarios, porque tan sólo en un par de escenas salen Mischa, amiga íntima de Dylan y que hablan por teléfono, y Dante, el mejor amigo de Alec que es dominante como él y me imagino que el protagonista del próximo libro de la autora. Todo el libro es Alec y Dylan, y Dylan y Alec, sus sentimientos y pensamientos. Sobre todo describe muy bien el desasosiego que siente Dylan cuando se da cuenta que aunque en su vida diaria es una mujer independiente que lo tiene todo controlado, en brazos de Alec se convierte en la sumisa más servil.

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