El amor arruina el sexo, no te dejes arruinar el sexo con amor

Compartir a nuestra pareja nos da placer

Nuestra fantasía no tiene límites y eso es lo bueno. Tener sexo es un arte y ese arte se puede perfeccionar, el ojo nos devuelve una imagen majestuosa, el ver a otros teniendo sexo cerca es excitante, pero ver a nuestra pareja teniendo sexo con otra persona puede ser mucho más intenso, obviamente no apto para cualquiera.

Ese animarse a ponerla en palabras durante el encuentro sexual y en práctica genera excitación, siempre y cuando exista acuerdo entre las partes para nutrirse de esos estímulos. Claro que siempre del dicho al hecho hay un largo trecho y llegar a convertir el clásico dueto vincular en un trío, una orgía, o un intercambio equitativo con otras parejas necesita de una gran charla previa. No se trata de infidelidad, se trata de compartir juntos una situación extrema, excitante y poco usual para la gran mayoría de los mortales.

Dónde queda la monogamia en dentro de esto, o la facilidad de jugar a ser infieles pero con la compañía de tu pareja. La pauta es una premisa que no se debe romper, la de no comprometerse emocionalmente con alguna de las partes involucradas en la aventura, debe quedar claro que el sexo es sólo eso.

Ahora bien, ¿podemos afirmar que la presencia de la propia pareja teniendo sexo ante nuestros ojos incrementa la excitación sexual?

Claro que si, hagan la prueba y me cuentan, porque la excitación se basa en el doble papel de ser protagonista y espectador de la escena sexual. La mirada del “voyeur” cumple la función que antes tenía la fantasía. También hay aspectos más profundos desde el punto de vista subjetivo que arraigan en la construcción misma del vínculo de pareja: “porque te poseo te comparto”.

Salgan a compartir que es muy sano!

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